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Espero que hayáis pasado un buen verano, que hayáis podido descansar y disfrutar.

¡Cambio radical en la temática de esta entrada con respecto a la anterior!:

¿Habéis pensado alguna vez en la cantidad de cosas que hacemos a la vez?, ¿Del número de veces que cambiamos de tarea en una hora?.

Si siempre ha habido múltiples elementos distractores en nuestro entorno, creo que, desde que estamos tan conectados con las redes sociales y tenemos rápido acceso a las mismas con los smartphones,  estos «distractores» se han potenciado, ya que el sonido de «mensaje nuevo» casi de inmediato nos obliga a cambiar nuestro foco de atención.

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¿Qué es la multitarea o multitasking?

Sí, es la realización de varias tareas a al vez. El cerebro es masivamente paralelo. Cuando nos fijamos en algo, millones de neuronas trabajan a la vez. Al mismo tiempo, podemos respirar, andar, oír o pensar. Sin embargo, en actividades que requieren nuestra atención, la multitarea se reduce drásticamente, ésta obliga a la mente a cambiar de objetivo muy deprisa lo que hace que nuestro cerebro malgaste mucha energía y «se estrese». Conectarse y desconectarse de unas y otras tareas nos agota (quizás sin que seamos del todo conscientes).

Psicólogos de la Universidad de Harvard, han comprobado que casi la mitad de nuestros pensamientos no tienen nada que ver con lo que estamos haciendo y que somos más felices cuando nuestros pensamientos y nuestras acciones coinciden.

Cuando nos centramos de verdad en una tarea, si logramos terminarla, sentimos una verdadera satisfacción y si nos ha costado esfuerzo tendremos una inyección adicional de endorfinas, que contribuyen a este estado de bienestar.

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Este estado en el que se está tan concentrado en una actividad que nos olvidamos de todo lo demás, es lo que llaman «fluir» .

¿Cómo podemos lograr ese «fluir»?

  • El primer paso sería marcarnos una meta clara y concreta: apuntando el objetivo en un lugar visible.
  • Pongámosle nota al reto que nos estamos marcando. Ni demasiado fácil porque nos aburririamos,  ni demasiado complicado porque podemos frustrarnos si no lo conseguimos.
  • Cuando lo llevemos a cabo centrémonos EXCLUSIVAMENTE en esa tarea, en todos los matices y sensaciones que pueda tener. Si nos vienen otros pensamientos no «luchar activamente» para que se vayan, retomamos nuestra concentración en lo que estamos haciendo,a nuestra meta.
  • Por último, necesitamos un cómplice ya que nos atenemos mejor a nuestras metas si podemos comentarlas con alguien de confianza que nos permita además modificar nuestro comportamiento para poder progresar.

Lo importante no es realizar nuestro objetivo, la verdadera finalidad es  no distraernos, estar centrados SÓLO en una tarea y conseguir esa sensación de plenitud y de concentración en la que nos podamos olvidar del resto del mundo.

Si creamos espacios para la NO distracción en nuestro día a día podremos disfrutar más de cada momento.

Sunset - Chipiona

Recordemos que las experiencias más placenteras son las que nos absorben en cuerpo y mente, las no contaminadas por nuestros problemas.

Espero que os haya gustado y a ver si lo podemos poner en práctica 😉

¡Gracias!

Podéis ampliar información: en los siguiente enlace  y en este vídeo.