¿Terrazas, primeros rayos de sol? Oh…Oh…¡invasión!

No nos cansamos de las «operaciones» y ésta es una de las más repetidas y temidas del año: ¡la del  bikini!

Nos vemos invadidos en los medios, día a día, por esa necesidad imperiosa de hacer deporte, de comer sano, de echarnos cremas, en definitiva, de preparar nuestro cuerpo para ese momento playa y lo peor, que a veces pensamos que este año…¡SI lo vamos a conseguir!. (Quizás [email protected] lo consiga… ¡no quiero desanimar!).

Sin duda, creo que es importante cuidarse, sentirse bien físicamente con uno mismo pero… ¿sólo en verano? ¿sólo es importante verse bien por fuera? Soy psicóloga, no puede ser todo tan simple y [email protected] sabemos que no lo es.

En primer lugar, desde mi punto de vista, la clave está en que el cuidarse, el saber comer y el moverse sea incorporado a nuestros hábitos, a nuestra forma de vida, que no sea algo puntual, antes de verano y sólo porque hay que ponerse un bañador. Y, lo más importante, que sea un componente más, que venga todo desde nuestro «auto-cuidado» desde algo que nos haga sentir bien/mejor con nosotros mismos, no desde un castigo o una imposición sino desde nuestra elección, porque queramos, porque NOS queramos. Intentar cambiar lo que no nos gusta de nosotros mismos, exige un compromiso y una necesidad de aceptar nuestros defectos e intentar ser feliz con lo que somos porque nadie es perfecto, si alguien se lo cree, está equivocado o si verdaderamente lo es, pierde la esencia del ser humano, la imperfección, ¿o no?. 😉

bici

Hace poco, mi amiga Clara me descubrió este blog de una coach y experta en hábitos saludables, si os apetece/interesa en él podéis leer su visión de por qué NO hacer la operación bikini o 10 trucos que pueden ayudar a vencer la pereza a la hora de hacer ejercicio. También aprovecho en recomendaros una página (de otra de mis grandes amigas) que os puede dar muy buenas ideas para que el comer sano, se pueda disfrutar. Y ¿que me queda? Lo fundamental: ¡cuidar nuestra mente! ¿Cómo? el buen tiempo nos lo pone mucho más fácil, los días son más largos, nos da menos pereza hacer cosas, emprender nuevos proyectos, solemos tener más tiempo libre para hacer lo que nos gusta, para disfrutar de la gente que nos suma y que nos hace el día a día, por duro que sea en determinados periodos de nuestra vida, mucho más fácil y llevaderos. (A los que a mí me lo hacen, que sois muchos: ¡GRACIAS!).